El exceso de peso corporal es un problema en el que pueden confluir diversos factores genéticos, metabólicos, psicosociales y ambientales. Actualmente, la obesidad se considera una enfermedad crónica y el sobrepeso, en muchos casos, puede ser la antesala de la obesidad.
La rapidez con que se está incrementando el sobrepeso en nuestra sociedad actual está relacionada con unos hábitos alimentarios poco saludables y un mayor sedentarismo (una disminución de la actividad física).
Habitualmente las personas con sobrepeso recuren a las dietas de adelgazamiento. Con gran sacrifico, en muchos casos, consiguen perder esos kilos que les sobran. Sin embargo, con el paso del tiempo suelen volver a recuperarlos o incluso a pesar más.
Quizás por ello, entre los tratamientos existentes, tienen mayor efectividad a largo plazo, aquellos que implican un cambio de hábitos alimentarios y de actividad física, es decir, un cambio de estilo de vida.
Sin embargo, estos cambios pueden entrañar una gran dificultad ya que los hábitos alimentarios que aprendemos en la infancia quedan fijados en nuestra memoria y pueden tener gran influencia en nuestros hábitos de alimentación en la edad adulta. La intervención psicológica cognitivo-conductual se ha mostrado eficaz para la modificación de estos hábitos alimenticios y la pérdida de peso.
En muchos casos las personas con sobrepeso u obesidad acuden a los especialistas en nutrición y salud con una idea demasiado simple de su problema. Se centran solamente en el exceso de peso, sin tener en cuenta otros problemas asociados de tipo psicosocial y/o afectivo. En ocasiones, el tratamiento que reciben refuerza esta idea ya que está centrado en la pérdida rápida de peso como objetivo único de tratamiento.
Sin embargo, actualmente es preferible centrar el tratamiento en el cambio del estilo de vida, que en líneas generales consiste en modificar determinados hábitos alimentarios y de actividad física a largo plazo.
Si bien la combinación de dieta, ejercicio y terapia cognitivo-conductual es la forma más eficaz de intervención en el sobrepeso y la obesidad, hay que tener en cuenta que la terapia de conducta es más útil para aquellos pacientes que son obesos leves y que deben perder alrededor de hasta 20 kg.
Por otra parte, la atención a los aspectos psicosociales es muy importante en las fases de mantenimiento del peso perdido, donde el aprendizaje en las técnicas de autocontrol de la alimentación y práctica diaria de la actividad física, junto a las habilidades para hacer frente a las posibles recaídas, son los elementos clave para evitar la recuperación del peso perdido.
Eduardo Lázaro Ezquerra
Psicólogo especialista en nutrición y salud
Colegiado nº.: M-15645